Por Maricela Hernández Martínez*
Cada día, más de dos millones de personas se trasladan de sus municipios a la Ciudad de México para trabajar, realizando trayectos de entre una hora y media y tres horas. Por eso es importante subrayar que la verdadera fuerza laboral se encuentra en la periferia.
Los municipios periféricos de la Ciudad de México se han construido y han crecido con base en una lógica capitalista, en la cual son los negocios los que han configurado la ciudad. Como consecuencia, todo se encuentra completamente centralizado: el trabajo, la escuela, el esparcimiento y la vida cotidiana. Esto provoca que las personas tengan que desplazarse durante largas horas para trabajar.
Con la intención de garantizar la inclusión laboral de las personas pertenecientes a grupos históricamente discriminados, las empresas han construido agendas de Diversidad, Equidad e Inclusión. Sin embargo, mantienen una perspectiva hegemónica sobre las personas de negocios. Se busca la inclusión de grupos históricamente discriminados, pero que se asimilen a la idea social de las corporalidades de negocios; por ejemplo, hombres gays blancos, personas que no viven con alguna discapacidad y mujeres con privilegios de clase.
Para alcanzar la posición de CEO o un alto cargo directivo empresarial en México, la fórmula del éxito imperante continúa siendo la misma: ser hombre, blanco, provenir de una escuela privada y hablar inglés (Santuario, 2018). Esto limita las oportunidades para muchas personas, sobre todo para las mujeres, las personas racializadas, con discapacidad y quienes viven en las periferias. Porque no es lo mismo estudiar en una escuela privada y tener tiempo para asistir, además, a clases de inglés, que dedicar seis horas diarias al transporte. Esa realidad limita las actividades extracurriculares que pueden realizarse y, al final, representa una barrera para integrarse al ámbito laboral.
En este contexto, es necesario construir acciones integrales para la inclusión que contemplen una perspectiva interseccional. Además, es importante entender que las empresas no son los únicos espacios empleadores. Lugares como escuelas, hospitales, oficinas de gobierno y establecimientos mercantiles también son espacios laborales, por lo que debe garantizarse que las acciones de inclusión lleguen hasta ellos.
Por eso, desde el trabajo que realizamos en Horizonte Interseccional, organización encargada de acompañar procesos de inclusión laboral en todos los sectores, ampliamos horizontes y unimos mundos, entendiendo la importancia de contar con una perspectiva estructural e interseccional en todas nuestras acciones, a fin de servir de puente entre los grupos históricamente discriminados y las oportunidades reales de empleo.
La construcción de oportunidades laborales desde la periferia exige romper con las narrativas hegemónicas que reducen la inclusión a una fórmula corporativa limitada. Reconocer la interseccionalidad como eje central implica visibilizar las desigualdades estructurales que atraviesan a mujeres, personas racializadas, personas con discapacidad y habitantes de los márgenes urbanos, cuyas experiencias no encajan en los modelos tradicionales de éxito. Solo mediante acciones integrales que trasciendan el ámbito empresarial y se extiendan a todos los espacios laborales podremos garantizar una inclusión real y transformadora. En este horizonte, la periferia deja de ser vista como una fuente de mano de obra olvidada y se convierte en el motor de una sociedad más justa, diversa y equitativa.
*Maricela es Especialista en Diversidad, Equidad e Inclusión.
Directora de Investigación y Evaluación de Horizonte Interseccional, organización que acompaña a empresas e instituciones en temas de diversidad e inclusión. Es feminista de la corriente decolonial, antirracista e interseccional.
Es activista por los derechos humanos desde hace más de 14 años. Colabora con el Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México en la vinculación con el sector privado, trabajando con más de 70 empresas a favor de la inclusión laboral. Forma parte de Constituyentes, Red Nacional de Activistas.
Las opiniones expresadas son responsabilidad de sus autoras y son absolutamente independientes a la postura y línea editorial de Opinión 51.

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