Por Marilú Acosta
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La PresidentaConA sostiene que la salud es un derecho y no una mercancía. Con total convicción lo dijo en su toma de protesta y lo repite cada que puede en su programa matutino. Su plan sexenal tiene como meta consolidar que cualquier mexicano, independientemente de su estatus laboral, reciba atención con la infraestructura del Estado. Esa consolidación se asienta en la decisión de la administración pasada de destruir al Seguro Popular que cubría al sector no derechohabiente para crear el INSABI, institución que además sería el responsable de la universalidad. Para sorpresa de nadie, el programa nació muerto o quizá sí sorprendió a uno que otro ingenuo, como por ejemplo al PresidenteConE que pensó que su idea era genial. Sin evitar que el muerto apestara, en 2022 enterraron al INSABI.

En 1979 se creó un programa social (IMSS-Coplamar), que durante 40 años se abocó a la atención primaria, salud materno-infantil, esquemas de vacunación y control de enfermedades transmisibles (y posteriormente crónicas) en el entorno rural, para la población más vulnerable. Cambió de nombre varias veces según el sexenio, la estrategia política social del momento y su arquitectura financiera. Fue un programa exitoso y con reconocimiento internacional. En 2018 no sólo cambió de nombre a IMSS-Bienestar, también lo tijeretearon de acuerdo a la ideología de la administración pasada.

Tres años después, una vez desaparecido el INSABI, IMSS-Bienestar dejó de ser una red de atención para zonas rurales de extrema pobreza para convertirse, por decreto presidencial, en el prestador de servicios de salud para el 100% de la población sin seguridad social del país, incluyendo las grandes urbes y la atención de alta especialidad (tercer nivel).

A partir del 31 de agosto de 2022, que sale el decreto presidencial en el Diario Oficial de la Federación, IMSS-Bienestar se llama igual, pero no es lo mismo. En la mente de los servidores públicos estaban creando una genialidad, en la realidad destruían cada rincón del sistema de salud del país. El 15 de junio de 2023, la CDMX firma el convenio de coordinación para implementar el modelo IMSS-Bienestar en la Ciudad. El 1º de julio de 2024 administrativamente los hospitales de la Ciudad dejaron de responder al gobierno de la CDMX.

Por decreto presidencial de la actual-somos-lo-mismo-administración, el 1º de enero de 2027 dará inicio el Servicio Universal de Salud, gastando 3 mil quinientos millones de pesos, para que la población saque su nueva credencial universal. Para el 2028, dicen, habrá un sistema de suministro universal de medicamentos. ¿Será que con eso celebren los 10 años del inicio del desastre en el abasto de medicamentos?

¿Cómo van a hacer para que les funcione el Servicio Universal de Salud? ¿Será el INSABI de este sexenio? Les cuento una tragedia actual.

El Hospital General de Ticomán, IMSS-Bienestar, realizó el pasado 13 de mayo una colecistectomía laparoscópica a KDMF, una mujer de 29 años previamente sana. El doctor, inexperto absoluto en la materia, quién sabe qué cortó porque de repente salió demasiada sangre y decidió que lo mejor era engrapar a ciegas. Detuvo el sangrado y por hacerlo a ciegas engrapó el colédoco (tubo por el cual sale la bilis del hígado al intestino delgado).

Sin importarle si lo de “a ciegas” tuvo alguna consecuencia, dieron de alta a KDMF el 15 de mayo. Al día siguiente (16 de mayo) regresa con dolor y con color amarillo pollo: la grapa a ciegas causó un claro problema en el hígado y con sospecha de haber provocado pancreatitis (el colédoco pasa por el páncreas). Le realizaron una tomografía el 18 de mayo la cual mostraba el exceso de grapas, curiosamente no la incluyeron en el expediente, sino hasta el sábado 23 de mayo. El viernes 22, el hospital envió a KDMF a una institución privada para que le realizaran una CPRE: procedimiento para diagnosticar y tratar problemas en los conductos biliares (colédoco) y pancreáticos, por medio de rayos X y endoscopia. Se dieron cuenta que el colédoco estaba completamente cerrado.

El sábado 23 de mayo, el HG de Ticomán le dice a los familiares de KDMF: “este hospital ya no le puede ofrecer nada a la paciente, porque además tiene pancreatitis y quién sabe qué le hicieron en la CPRE, así que mejor llévensela, seguro sí la aceptan ahorita en el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMNSZ)”. Las mandaron, en la noche, a la guerra sin fusil: Ticomán no realizó ni un sólo trámite para presentarla al INCMNSZ. Después de horas esperando afuera del INCMNSZ en una ambulancia pagada por la paciente, la regresan a Ticomán. Se esperan al lunes, porque para los administrativos, los fines de semana nadie se enferma, ni se agrava. El lunes Ticomán decide no hacer nada. En la noche, el Dr. C interviene desde la Secretaría de Salud de la CDMX. Se hace la hoja de referencia a las 22:59.

El martes 26 de mayo, mismo día en que el gobierno federal presentó oficialmente el Servicio Universal de Salud, el nuevo modelo de salud que asegura transformará la atención médica en 7 meses; el HG de Ticomán hace como que realiza los trámites necesarios y envía una vez más a KDMF al INCMNSZ. En la ambulancia ahora sí pública, va la Dra. CHL del HG de Ticomán, hospital que una vez más no realiza los trámites necesarios y la Dra. CHL se dedicó a mentir todo lo que pudo para demostrar que KDMF y sus familiares tenían la culpa por no ser ingresada al INCMNSZ. Mientras, la salud de la paciente se deteriora, al igual que la de sus familiares por el estrés, el miedo, la frustración y la desesperación de ver a KDMF con dolor, más amarilla, con pancreatitis y un futuro incierto.

Lo que solicitaba el INCMNSZ era que Ticomán cumpliera enviando un correo electrónico con resumen médico incluyendo antecedentes, padecimiento actual, laboratorios, imágenes, diagnósticos y procedimientos realizados, la CURP y una constancia de no derechohabiencia de IMSS e ISSSTE. Nunca lo enviaron. La paciente regresó una vez más a Ticomán.

No tengo pruebas, pero tampoco dudas de que IMSS-Bienestar está empeñado en matar a KDMF, prefiere cubrir con un féretro los errores médicos, administrativos e institucionales, antes que reconocerlos y buscar la manera de minimizar los daños.

Esto del Servicio Universal de Salud parece una alucinación de la IA. El problema es que quien alucina es la PresidentaConA, su Secretario de Salud, el director del IMSS-Bienestar y toda la cadena de personal hasta llegar al personal del Hospital General de Ticomán, quienes cruelmente están dejando pasar las horas y los días, hasta que la paciente deje de ser un problema para el Sistema. Con el caso de KDMF es evidente que la Secretaría de Salud no tiene ni los protocolos, ni el personal entrenado y mucho menos el bienestar del paciente como centro de las acciones. ¿Es en serio que nadie le dice la verdad a la PresidentaConA?

Luego les cuento quién ganó, si el sistema o el amor de la familia que lo único que quiere es dignidad y calidad de vida para KDMF.

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@Marilu_Acosta

Las opiniones expresadas son responsabilidad de sus autoras y son absolutamente independientes a la postura y línea editorial de Opinión 51.


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