Por Marilú Acosta

Marjane escribió en francés: Aucun cri au monde n'aurait suffi à soulager ma souffrance et ma colère. Mattias Ripa la tradujo al inglés: No scream in the world could have relieved my suffering and my anger. En español: Ningún grito en el mundo hubiera sido suficiente para aliviar mi sufrimiento y mi ira.
Esta viñeta negra es una de las más poderosas en la historia de la novela gráfica. Relata la muerte de Neda Baba-Levy, la amiga judía de Marjane quien murió en su edificio al ser bombardeado cuando Marjane tenía 14 años. Para ella, este relato fue el más doloroso de recrear, le tomó días y muchas lágrimas en el taller para lograrlo, hasta que decidió utilizar el color negro para ejemplificar lo que experimentó al ver el brazo de su amiga entre los escombros. Para Satrapi, dibujarlo fue como enterrarla de nuevo y todo volvió a dolerle.
Su libro Persépolis (2000, 2003) fue la respuesta que encontró al poco interés periodístico de reflejar lo que realmente son los iraníes. No quería que el mundo siguiera creyendo que los persas, que ella y su entorno, eran de una cultura extremista, sumisa o fundamentalista. No formaba parte del fanatismo islámico y quería probárselo al mundo. Primero, estando en Austria decidió negar sus raíces iraníes y presentarse como francesa, pero no logró encajar. Después, en París entendió que el dibujo podía tener la fuerza estética necesaria para contar su historia.
En 1994 recibe como regalo de cumpleaños, el primero que pasaba en París, la novela gráfica Maus, de Art Spiegelman. A través de animales caracterizados como humanos, Art relata el holocausto nazi, y al leerlo supo que podía dibujar su historia, con ilustraciones sencillas. Tan sencillas y minimalistas como colorear toda una viñeta de negro. A finales de los 90 Marjane se muda al reconocidotaller de artistas Atelier des Vosges en París, donde compartió espacio con grandes artistas de la historieta vanguardista francesa, como Christophe Blain, Joann Sfar y David B. Este último se convirtió en su mentor y fue quien la convenció de dibujar su propia historia.
Leer Persépolis fue la manera en que fui una joven iraní que vio su mundo desmoronarse. Marjane se convirtió en mi espejo persa. Me preguntaba qué haría yo si tuviera que cambiar mi no tan amplia libertad mexicana por una restringida manera de ser mujer. A mí me ha gustado siempre usar gorra, pero es mi decisión utilizarla. De la mano de Marjane me imaginé tener que usar el hijab, por imposición ideológica, política y social. Un pedazo de tela que oculta la cabeza femenina, sin comprender por qué sólo se aplica a las mujeres.
El corazón roto de Satrapi tiene un nombre médico: Síndrome de Takotsubo y es la remodelación física del corazón ante un estrés excesivo, ya sea por un dolor emocional muy grande o por un estado de estrés inmenso. Las catecolaminas (las hormonas del estrés: adrenalina y noradrenalina) están presentes a tan altas cantidades, que llegan a superar los niveles de pacientes que sí presentan un infarto. Un infarto es la muerte muscular por falta de irrigación (no llega ni oxígeno, ni glucosa al músculo). Un corazón roto es un pedacito de muerte emocional y espiritual que se puede medir. El movimiento del corazón cambia, su forma se modifica, la variabilidad de la frecuencia cardiaca se vuelve plana. Duele el pecho como si no pudiera pasar aire. La tristeza trastoca la relación mente-corazón y el corazón deja de seguir las órdenes del cerebro.
Ante la pena, el corazón adquiere la silueta de una tako-tsubo, vasija de cerámica utilizada por pescadores japoneses como trampa para capturar pulpos. El círculo más cercano de Marjane Satrapi reconoció que después de la sorpresiva muerte de Mattias Ripa, en abril del 2025, su pareja por 31 años y el amor de su vida, Marjane dejó de ser quien era. En enero de 2025, tres meses antes de quedar viuda, rechazó la Legión de Honor, la máxima distinción otorgada por el Estado francés. Fue un escándalo político-diplomático. No quiso desairar al país, sino protestar contra el gobierno francés. Mientras que el Estado recibía con los brazos abiertos a los familiares de quienes imponían un estado violento y extremista en Irán, a los jóvenes disidentes que buscaban visas para entrar y vivir en Francia, les eran negadas.
El corazón de Marjane se fue rompiendo de a pedacitos. Primero con el legado de su familia materna, ella era la bisnieta de Ahmad Shah Qajar, el último rey de la dinastía Kayar (o Qajar), quienes gobernaron desde finales del siglo XVIII hasta 1925. Su abuelo materno era un príncipe real, a quien Reza Pahlavi, el Sha, nombró Primer Ministro. Por su lado paterno, su tío Anoush representaba la idealización de la revolución actual. Luego está la muerte de su amiga Neda Baba-Levy, los años en Austria en donde terminó viviendo en la calle hasta enfermarse y tener que ser hospitalizada. Vivir de cerca y de lejos cómo la política fundamentalista destruía a su país. No encontrar eco en ningún gobierno para detener las injusticias y la violencia del régimen extremista. Y finalmente perder a Mattias, quien fue su luz y brújula en el mundo europeo, quien trabajó a su lado en distintos proyectos y por quien sentía un amor profundo e intenso.
Marjane murió de tristeza, pensando que su literatura no había logrado ningún cambio. Para ella, los cambios tangibles son los políticos, los sociales, no los culturales. A pesar de pertenecer a la cultura persa, la verdadera cuna de la cultura greco-latina-actualmente-occidental, el ritmo de los cambios culturales le parecía tan lento que no podía verlo.
Su muerte ha movilizado al mundo entero. Si eso no es tocar el espíritu de las personas, entonces, no sé qué es. Hoy somos una viñeta pintada de negro con solo dos palabras: Marjane Satrapi.
Las opiniones expresadas son responsabilidad de sus autoras y son absolutamente independientes a la postura y línea editorial de Opinión 51.

Comments ()