Por Olivia Medina
En México hablamos mucho de emprender, de innovación, de crecimiento, de encontrar una oportunidad y convertirla en negocio. Pero hablamos mucho menos de algo que, con el paso de los años, he aprendido a valorar todavía más: permanecer.
Permanecer cuando las cosas no salen como imaginabas. Permanecer cuando el entusiasmo de los primeros meses se acaba. Permanecer cuando tienes que aprender cosas que jamás pensaste que necesitabas saber. Y, sobre todo, permanecer cuando tirar la toalla parece la opción más sensata.