Por Dra. Olivia Sánchez Cabral*
audio-thumbnail
Audiocolumna
0:00
/347.304
A los cincuenta, el cansancio, la tos y la falta de aire no siempre son las hormonas. Los pulmones también cambian con la menopausia, y alguien tiene que revisarlos.

Llegó con una carpeta llena de estudios y una frase aprendida de memoria: "Me dijeron que es la menopausia". Tenía 54 años. Desde hacía dos se cansaba con todo, se quedaba sin aire en las escaleras de su casa y una tos seca la despertaba de madrugada. Había pasado por tres consultorios. En los tres le dijeron lo mismo y en ninguno le pidieron una prueba de respiración. Ojalá fuera un caso raro. Lo veo casi cada semana.

Y no lo digo solo como médica. Tengo 46 años y a los 44 dejé de menstruar, antes de lo que tocaba. Mi ginecóloga me acompaña, y la bata blanca no me ha librado de nada: duermo mal, me canso sin motivo y hay mañanas en que el cuerpo con el que amanezco no se parece al que tenía hace tres años. 

Nadie me había contado que sería así. Y por lo visto a casi ninguna nos lo cuentan: la Encuesta Nacional Soy ELLA de 2025 encontró que más de la mitad de las mexicanas atraviesa la menopausia en silencio y sin apoyo médico. Muchas no se lo dicen ni a sus amigas. Decirlo en voz alta todavía se siente como admitir que el tiempo nos alcanzó. Mientras callamos, todos en casa y nosotras las primeras, vamos acostumbrándonos: al insomnio, al ánimo que cambia sin aviso, al cansancio que no se quita con dormir. "Es normal, a todas nos pasa". Que nos pase a todas no quiere decir que sea normal.

Nadie discute que la menopausia cambia el cuerpo entero y merece atención. Lo que me inquieta es que se haya vuelto la explicación de todo. Cuando una mujer de 50 llega con cansancio, falta de aire, tos o palpitaciones, la respuesta sale sola y lo que de verdad le pasa se queda sin nombre. Si te reconoces en esto, no estás exagerando: te están leyendo con el manual equivocado. Durante décadas la medicina estudió el cuerpo de la mujer con los datos de los hombres y los pulmones no fueron la excepción.

Porque los pulmones también cambian. Un estudio europeo siguió durante veinte años a más de 1,400 mujeres y encontró que, al bajar los estrógenos, la capacidad pulmonar cae más rápido de lo que corresponde a la edad: un efecto parecido al de fumar una cajetilla diaria durante diez años. Por eso tantas mujeres empiezan a ahogarse con esfuerzos que hace cinco años ni registraban. En esa etapa, además, el riesgo de desarrollar asma por primera vez se duplica, aunque nunca hayas sido alérgica. Atiendo con frecuencia a mujeres que llevan años tratadas por "ansiedad" o por "estar fuera de forma", y lo que tienen es asma de inicio tardío. Se confirma con una espirometría, una prueba sencilla de consultorio que casi nunca se pide, y tiene tratamiento.

Luego está el sueño. Después de la menopausia, la apnea del sueño se vuelve dos a tres veces más frecuente en nosotras, pero no se ve igual que en los hombres. No siempre roncamos fuerte y muchas veces no hay nadie que nos vea dejar de respirar. En nosotras se disfraza de insomnio, de amanecer agotada después de ocho horas en la cama, de desánimo sin causa clara. Se parece tanto a los bochornos y a la depresión que ahí se queda el diagnóstico. Una apnea sin tratar sube la presión arterial y desgasta el corazón. Se detecta con un estudio de sueño y, una vez que tiene nombre, se puede tratar.

Queda lo que a los 50 nadie quiere oír: los tumores de pulmón ya no son cosa solo de quien fuma. Una de cada cuatro o cinco personas con este diagnóstico nunca encendió un cigarro, y en ese grupo somos mayoría las mujeres. En México se suma el humo de leña: millones de familias siguen cocinando con ella, y fueron sobre todo mujeres las que lo respiraron durante décadas. Como no fuman, a nadie se le ocurre mirar el pulmón; la tos se atribuye al reflujo, el cansancio a las hormonas, y la radiografía llega tarde. Hoy una mancha o un nódulo se pueden estudiar sin abrir el pecho, con procedimientos que entran por la vía aérea y que, en muchos casos, dan un diagnóstico en pocos días. Y cuando el hallazgo es pequeño, las posibilidades de tratarlo son muy distintas.

He visto llegar tarde a demasiadas mujeres y casi nunca por descuido suyo: alguien decidió por ellas que a su edad "eso es normal". Por eso esto también va para quienes las quieren. A los hombres de la casa: cuando su esposa, su hermana o su mamá dice que está cansada, créanle. Y no basta con llevarla al consultorio; la menopausia se acompaña todos los días. Si duerme mal, si está irritable, si llora sin saber por qué, no es contra ustedes; pregunten cómo está, escuchen y quédense. Y a nosotras, a las amigas, a las hermanas, a las compañeras de trabajo, cuando una de nosotras dice "ya no puedo con este cansancio", no le contestemos "es la edad". Preguntémosle si ya la revisaron. A veces con eso basta.

Si llevas meses cansada, si te ahogas con lo que antes hacías sin pensar o si una tos no se te quita, no aceptes "es la menopausia" como punto final hasta que alguien revise tus pulmones. Si te falta el aire, hazte una espirometría. Si duermes y no descansas, un estudio de sueño. Si toses desde hace más de ocho semanas, fumes o no, una radiografía y una segunda opinión.

A la paciente de la carpeta le hicimos la prueba que nadie le había pedido. Tenía asma. Hoy sube sus escaleras sin pensarlo.

La menopausia explica muchas cosas. No tiene por qué explicarlas todas. No te acostumbres a vivir cansada. Pide la cita y cuéntale a tu médico todo lo que sientes, aunque te parezca poca cosa. Cuidarte en esta etapa no es un lujo. Es lo que te va a llevar a los 60, a los 70 y más allá, con aire para todo lo que todavía te falta por vivir. 

*La Dra. Olivia Sánchez Cabral es neumóloga con alta especialidad en Neumología Intervencionista y pionera de esta especialidad en México. Se formó, entre otros centros, en el Beth Israel Deaconess Medical Center, hospital de enseñanza de la Facultad de Medicina de Harvard. Es directora del Fellowship de Neumología Intervencionista de la ALAT, preside la Mesa de Neumología Intervencionista del Consejo Nacional de Neumología y es miembro del Sistema Nacional de Investigadores. Atiende en el Centro Médico ABC Observatorio, Ciudad de México.

Dra. Olivia Sánchez Cabral - Neumóloga Intervencionista
Pionera del Intervencionismo Pulmonar en México. Consultorios en CDMX y Torreón.
✍🏻
IG: @draoliviasanchezcabral FB: oliviasanchezcabral TikTok: @draoliviasc

Las opiniones expresadas son responsabilidad de sus autoras y son absolutamente independientes a la postura y línea editorial de Opinión 51.


Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.