Paulina Valezzi comparte su proceso de superación tras ser diagnosticada con cáncer de mama a los 35 años. A través de su experiencia en FUCAM, reflexiona sobre cómo este desafío transformó su perspectiva de vida, llevándola a abrazar la resiliencia y la fe como herramientas fundamentales.
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A los 35 años, la vida suele sentirse como una carrera contra el tiempo: metas profesionales, proyectos personales y una agenda llena. Sin embargo, en medio de ese torbellino, recibí un diagnóstico que detuvo mi reloj: Cáncer de Mama Triple Negativo con mutación BRCA1+. En ese momento, no solo cambió mi salud… Cambió por completo mi forma de habitar el mundo.
Ser diagnosticada a los 35 años en México me puso en una estadística poco común: solo el 13% de la población diagnosticada en nuestro país pertenece a este rango de edad. Me tocó enfrentar una estadística que intentaba acortar mis sueños. Mi proceso fue en FUCAM, enfrentando 16 quimioterapias y radioterapias. Fue un proceso crudo, pero también el escenario donde descubrí mi verdadera resiliencia y fuerza interior. (¡No la conocía!).
Pasar por ésto fue un regalo, y si bien no le deseo este padecimiento a nadie, hoy puedo decir con total convicción que la vida para mí cambió, literalmente siento que volví a nacer. Antes era muy diferente todo para mí. Hoy, disfruto cada instante con una intensidad y una gratitud que solo se comprenden cuando has estado frente a frente con la fragilidad de la existencia.
Recientemente, platicando con la nadadora de mares Patricia Guerra en su podcast, reflexionábamos sobre cómo la vida es como el mar: no podemos controlar la fuerza de las olas, pero sí podemos decidir cómo surfearlas. Para mí, este proceso ha sido como el triatlón que alguna vez completé: hubo momentos de llanto, frustración y enojo, pero también una celebración final que no sabría igual sin haber superado cada kilómetro de dificultad. Así es la vida: un reto que se saborea más fuerte cuando lo enfrentas con actitud. ¡¡¡La actitud es todo!!!
Hoy, en remisión y pendiente para mi segunda ronda de reconstrucción con implantes, mi misión es ser un puente de esperanza. A través de mi comunidad en Instagram, @vivalavida.rosa, me enfoco en las mujeres jóvenes para decirles que no están solas. En mi marca personal, @vivaguapaybendita, promuevo que la resiliencia no está peleada con la estética; se puede transitar el dolor sin perder la esencia.
Soy un milagro, ya que me enfrenté a un diagnóstico donde las probabilidades no estaban a mi favor. Le prometí a Dios que, si me permitía quedarme, hablaría de Él y dedicaría mi energía a ayudar siempre. Mi horizonte se veía corto, pero Dios decidió ensanchar mi camino. Mi mensaje para ti es sencillo pero urgente: la vida pasa muy rápido. No esperes a una crisis para valorar el milagro de despertar.
De la mano de Dios, todo se puede. Hoy no solo sobrevivo, hoy vivo con un propósito claro: ayudar a los demás a surfear las olas de la vida con mucha actitud, fe y, sobre todo, mucha gratitud.
Zoe es un proyecto editorial de Opinión 51 que busca contar historias de pacientes de cáncer de mama, sus miedos pero también su motivación y su fuerza. Creemos que las palabras abrazan y acompañan, tu historia puede ser una fuente de esperanza para alguien más.
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Proyecto independiente posible gracias al apoyo de AstraZeneca.
Las opiniones expresadas son responsabilidad de sus autoras y son absolutamente independientes a la postura y línea editorial de Opinión 51.

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