Por Rosa Covarrubias
Cuarenta años después, el balón que une al mundo volvió a rodar en el Estadio Azteca —no me pidan, por favor, llamarlo de otra manera—.
Tengo recuerdos vagos de aquella época. Apenas tenía cuatro años y, poco a poco, fui entendiendo lo que significaba esa pasión que millones sienten por el futbol. Una pasión que me inculcó mi padre, quien, por cierto, hoy 12 de junio cumple 81 años. Tengo la dicha y el privilegio de seguir disfrutándolo, al igual que a mi madre, y de compartir con ellos un amor que me ha acompañado toda la vida.
SUSCRÍBETE PARA LEER LA COLUMNA COMPLETA...