Por Sofía Pérez Gasque Muslera

Estamos acostumbrados a medir el éxito de una ciudad por su crecimiento. Más habitantes, más viviendas, más inversiones, más centros comerciales y más empleos. En México, prácticamente toda la planeación territorial parte de una premisa: el futuro será más grande que el presente. Pero ¿qué sucede cuando una ciudad deja de crecer? ¿Qué ocurre cuando sus jóvenes se marchan, sus habitantes envejecen y mantener sus servicios públicos resulta cada vez más costoso?

La respuesta podría transformar la manera en que entendemos el desarrollo económico durante las próximas décadas.

Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.