Por Soledad Durazo
Todo indica que “El Mayo” Zambada pasará sus últimos días en la cárcel. No pelea su libertad porque sabe que no la tendrá; negocia las condiciones en las que vivirá un encierro que será definitivo.
Es inevitable preguntarse cómo serán los últimos años de un hombre que durante décadas fue intocable en México, hizo prácticamente cuanto quiso y ahora enfrenta un destino del que no podrá escapar. ¿Es esa la justicia que esperan las víctimas y sus familias? No tengo la respuesta.
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