Por Sonia Garza González*
Para esta ocasión quiero tocar un tema del que he visto se aborda en muchos foros, pero aún no alcanzamos a ver avances tangibles en nuestro país. El estudio “Panorama de la Educación STEM en México: orientación vocacional, formación de talento y brecha de género”, revela datos verdaderamente duros, empezando porque existe una alarmante disparidad de género en el acceso y la participación de mujeres en estas áreas. A pesar de que las mujeres constituyen más de la mitad de la matrícula universitaria, su representación en carreras STEM se reduce drásticamente al 38%, y su participación en la fuerza laboral en este sector apenas alcanza 12.9%. Este fenómeno no es solo un problema de números; es un reflejo de paradigmas profundamente arraigados que perpetúan la idea de que las carreras científicas y técnicas son "más para hombres que para mujeres".
La percepción de que las carreras STEM son predominantemente masculinas es un obstáculo significativo. Según el estudio mencionado, 21% de las mujeres y 24.3% de los hombres comparten esta creencia. Este tipo de pensamiento no sólo desincentiva a las mujeres a considerar estas disciplinas, sino que también refuerza estereotipos de género que limitan las aspiraciones y oportunidades de las jóvenes.
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