Por Sonia Serrano Íñiguez
Una vez terminada la fiebre mundialista, con la eliminación de México, Guadalajara regresó a concentrarse en el problema que más preocupa en este momento a sus habitantes: el agua sucia y, en algunos casos, contaminada que entrega el Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (Siapa).
En realidad, desde hace varios meses comenzaron las quejas de agua con color amarillento al abrir la llave. Cuando los reportes empezaron a contarse por decenas, las autoridades aseguraron que había un problema en el viejo sistema de abasto de agua que llega a cielo abierto desde el lago de Chapala hasta la urbe, vía el canal de Las Pintas, donde detectaron descargas ilegales de agua contaminada.
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