Por Stephanie Henaro Canales

"Cuando los gobiernos empiezan a hablar de injerencia, casi siempre es porque el mapa ya empezó a moverse.”

–Apuntes desde Café Colón 

En cuestión de horas, México y Colombia recurrieron a la misma palabra para leer sus tensiones políticas: injerencia.

Claudia Sheinbaum convirtió su rendición de cuentas por el segundo aniversario de su triunfo electoral en una tribuna de afirmación soberana. Acusó presiones externas en torno al caso Rubén Rocha Moya, cuestionó los verdaderos intereses de Washington y lanzó una advertencia inequívoca: “México no es piñata de nadie”.

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