Por Vania Pérez Morales
Llego por fortuna a Opinión 51, junto a mujeres poderosas y admiradas que luchan desde diferentes trincheras por mejorar nuestro México. Es una fortuna para mí hacer el compromiso de compartir con ustedes temas relacionados con mi vocación de trabajar por el derecho a vivir en un ambiente libre de corrupción en México. Estaré atenta a sus comentarios y retroalimentación.
La vida me dio la fortuna de conocer a Aníbal Carrasco, un ciudadano que fue despedido de PEMEX injustificadamente por denunciar la contaminación al interior de su centro de trabajo y del mar adyacente a la Refinería de Salina Cruz, en la que llevaba aproximadamente 26 años trabajando como ingeniero. Eso nos llevó a entender la contaminación y los derrames que hasta ahora se siguen reportando en Salina Cruz y otras ubicaciones, contaminando sistemáticamente al medio ambiente, por ejemplo, en el Golfo de México, al que la gobernadora de Veracruz y ex secretaria de energía calificó como "unas gotitas".
Estas son las fechas de las denuncias presentadas por Aníbal: ante las autoridades de PEMEX (08 de enero de 2019); ante la Unidad de Responsabilidades de Petróleos Mexicanos (04 de mayo de 2020); ante la oficina de Atención Ciudadana de la Dirección General de la Presidencia de la República (12 de julio de 2021); ante el encargado de la oficina de representación federal del trabajo con sede en Oaxaca (03 de agosto de 2021); ante la Procuraduría de Protección al Ambiente del Estado de Oaxaca (08 de noviembre de 2022); ante la Fiscalía General de la República (12 de noviembre de 2022); ante la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (12 de noviembre de 2022); ante el Sistema Nacional Anticorrupción (13 de mayo de 2025), y recientemente ante la Comisión para la Cooperación Ambiental del T-MEC (22 de junio de 2026).
Como represalia, fue despedido de manera injustificada, víctima de mobbing o acoso laboral, el 09 de diciembre de 2022, un mes después de haber presentado las denuncias ante la ASEA y la FGR.
Me tocó acompañar su caso en diversas instancias mientras yo me desempeñaba como presidenta del Sistema Nacional Anticorrupción, junto con el apoyo de una organización especializada en denuncias de corrupción. Su denuncia fue no solo un grito de auxilio para PEMEX, sino una alerta que, de haberse atendido, quizá habría detenido el boquete originado por el huachicol fiscal de más de 700 mil millones de pesos.
Aníbal Carrasco no solo avisó de la contaminación del mar, sino también del contrato fantasma de una empresa operada por la famosa prima del expresidente Andrés Manuel, Felipa Guadalupe Obrador Olán, quien no prestó los servicios para tratar el aceite recuperado y limpiar el mar, solo cobró los servicios sin llevarlos a cabo, es decir, la ordeña de la empresa paraestatal más importante de México. Aunque los contratos de la prima Felipa llegaron a la mañanera y el expresidente dijo que se investigaría, no hubo mayores investigaciones; la ordeña de los ductos continuó y la empresa siguió triangulando contratos.
Hoy, siete años después, tenemos un daño ambiental incalculable, ordeña de ductos que no han sido declarados como tal sino como simples derrames. ¿Cómo es posible que hace diez años no ocurrían esta clase de ecocidios y hoy sí, de cara a la mayor trama de corrupción y crimen organizado que nunca se había visto en México?
Hace unas semanas, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, a través de FinCEN, emitió una alerta sobre esquemas de contrabando de combustible y evasión fiscal desde Estados Unidos a México asociados con cárteles mexicanos, fechada el 1 de julio, en complemento a la alerta original emitida el 1 de mayo de 2026, donde exhorta a las instituciones financieras a mantenerse vigilantes en la detección, identificación y reporte de actividad sospechosa relacionada con el contrabando de crudo robado desde México, cruzando la frontera suroeste de Estados Unidos hacia territorio estadounidense, por parte del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), el Cártel de Sinaloa, el Cártel del Golfo y otras organizaciones criminales transnacionales con base en México. Es decir, un esquema redondo que ha traficado crudo y sus derivados de México a Estados Unidos y viceversa, generando un déficit multimillonario en las finanzas de ambos países.
Aníbal Carrasco, un ciudadano con vocación de servir a su país, descubrió parte de este entramado hace siete años y, en lugar de ser nombrado hoy héroe nacional, fue víctima de mobbing y de un despido injustificado de su labor de vida en PEMEX, que lo dejó sin actividad y, a pesar de su expediente intachable como servidor público, le dejó secuelas en su salud, ansiedad y estrés postraumático, producto del acoso en su centro de trabajo y de las autoridades que lo deberieron haber protegido. Fue despedido mientras aún estaba bajo los efectos del amparo federal 654/2022 del Juzgado Séptimo de Distrito con sede en Salina Cruz, Oaxaca.
La corrupción y los riesgos asociados con ella pueden ser mitigados, pero otra vez, como hemos sido testigos hasta el cansancio, no hay voluntad política.
Por ello, en este primer espacio en Opinión 51, dedico esta columna a Aníbal Carrasco, quien ha dedicado su vida a trabajar por México, él como miles de mexicanos y la mayoría en este país, que buscamos vivir bajo el cobijo del derecho a un buen gobierno.
Seguiremos denunciando.
Las opiniones expresadas son responsabilidad de sus autoras y son absolutamente independientes a la postura y línea editorial de Opinión 51.

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