Por Vania Pérez Morales
Enrique Inzunza ya no pertenece a la bancada de Morena. Eso no significa que esté solo. Mucho menos que haya perdido la protección política que le ha permitido continuar ejerciendo como senador de la República mientras enfrenta acusaciones de una gravedad extraordinaria.
Después de 124 días de ausencia, regresó al Senado como si el problema fueran las cámaras y los periodistas que lo esperaban en la puerta y no los señalamientos que pesan sobre él. El gobierno de Estados Unidos lo acusa de delitos relacionados con narcotráfico y delincuencia organizada y ha solicitado su detención con fines de extradición. En México existe una investigación abierta. Inzunza rechaza las imputaciones y sostiene que es inocente.