Por Yohali Reséndiz

Cada 30 de abril todo es maravilloso: hay palabras bonitas, colores, juguetes, discursos bien ensayados y, claro, puras sonrisas frente a las cámaras.

Las autoridades, de todos los niveles, recuerdan de pronto que las niñas y los niños existen, que son importantes y que hay que protegerlos.

Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.