Por Adela Navarro Bello 

Esta semana la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda, viajó a Ciudad de México para promover entrevistas en medios de la capital del país y defender “su verdad”. Tal como lo hizo en su momento la gobernadora panista de Chihuahua, Maru Campos, cuando fue señalada por el Gobierno de la República de traición a la patria y se aventó una gira de medios por el centro del país.

Pues Marina siguió el ejemplo, aunque no fue a todos los medios ni con todos los periodistas (por ejemplo, no fue con Loret de Mola, como sí lo hizo la de Chihuahua), y tampoco, como Maru, fue señalada de traición a la patria por el Gobierno de la República, sino por uno de sus excorreligionarios, el exgobernador Jaime Bonilla Valdez, luego de que ella lo acusara de haber sido quien le recomendó a los intermediarios de las agencias norteamericanas que la grabaron y posteriormente difundieron esos audios a través del periodista Héctor de Mauelón.

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