Por Alba Medina

Detrás de cada plié, spiral o grand jeté ejecutado por los bailarines del Taller Coreográfico de la UNAM (TCU) se encuentra la obsesión de una de las coreógrafas más extraordinarias de todos los tiempos: Gloria Contreras.

La conocí un domingo. Yo tenía 18 años. Me había quedado de ver con mi amigo Raúl Manríquez en el Centro Cultural Universitario.

Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.