Por Ariadna Camacho Contreras*
Los nombres cambian, la violencia permanece, las leyes se transforman; y la realidad es que millones de personas enfrentan diversos tipos de tipos de violencias por razón de género.
Cuando hablamos de violencia en México observamos como en las noticias ocupan titulares por el nombre de quienes aparecen involucrados. Sin embargo, el problema ya no es quién aparece en la noticia, sino porqué la violencia continúa reproduciéndose incluso en ámbitos donde debería de ser impensable. ¿Por qué sigue en los hogares, en el trabajo, en las escuelas e incluso en las instituciones dedicadas a proteger los derechos de las personas? Pero hay una pregunta que más preocupa: ¿en qué momento se comenzó a normalizar la violencia?