Por Ariadna Camacho Contreras*

Hay reformas que modifican leyes y hay otras que, además, obligan a replantearnos la manera en que el Estado entiende y atiende un problema público, entre estas últimas se encuentra la reforma en materia de igualdad sustantiva publicada el 15 de enero de 2026.

La importancia de esta reforma no radica sólo en el cambio de denominación de la Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres a Ley General para la Igualdad Sustantiva entre Mujeres y Hombres, sino que coloca en el centro la pregunta de ¿cómo convertir el reconocimiento jurídico de la igualdad en condiciones reales para que mujeres, adolescentes y niñas puedan ejercer sus derechos?

Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.