Por Judith, invitada Zoé
Tú también puedes compartir tu historia, Zoe te escucha.

Ama de casa, madre, esposa, deportista
Por los primeros días del mes de Mayo 2025, sentí un piquete extraño en mi pecho, me dolió pero no le di importancia...Se me pasó
El día 22 del mismo mes me volvió a dar el mismo piquete, muy fuerte, pensé que era un paro cardiaco.
Busqué mi teléfono para avisarle a mi esposo.
Empecé a tocarme, era de la mama derecha; me doblo el dolor, me sientí una bola, el impacto fue horrible.
Me subí corriendo para verme al espejo y si, se veía levantado. Ups.
Tomé mis documentos y fui para que me revisaran, me espanté mucho. Pero antes pasé a comprarme un helado de pistache, me senté en la banca, observando a la gente y mis lágrimas se me rodaban.
Llegué al médico donde hago mis estudios de mastografia y le pedí de favor a la señorita que me ayudara, que yo sabía que faltaba tiempo para mi cita de estudios y le expliqué de mi bolita, me pasaron entonces al estudio.
En ese momento vi una gota de sangre en el cristal y me espanté mucho, le pregunté a la señorita qué significaba eso y me respondió que ella solo hacía la mastografía y me pasarían al ultrasonido. Cuando me estaban realizando el estudio, el médico me volteó a ver, yo le dije: ya vio algo ¿verdad? El me dijo: la vamos a pasar a hacer otra mastografía. No pude evitar llorar.
Me pidieron que me vistiera y escuché que los doctores preguntaban por mí y salí.
Vi a dos doctores, y les dije: ¿es cáncer verdad? Afirmaron con la cabeza y yo ya no pude más, lloré mucho. Salí del lugar y corrí a mi auto pues estaba lloviendo, ahí fue cuando grité: ¡No Dios, por favor!
Llegué a casa y no dije nada; estaba en shock.
Al otro día llamé para hacer una cita y empezar todos mis estudios.
Lloraba en la regadera, manejando, pero no decía nada; entrenaba (me gusta nadar), iba a los entrenos de escalera, trotaba etc. Pero no decía a nadie lo que estaba pasando.
Me dijeron que para la biopsia tenía que ir acompañada, busqué a una amiga para que lo hiciera.
Llegué a la biopsia con miedo, pero con la esperanza que se pudieran haber equivocado. Fue dolorosa, en los dos senos, me pusieron hielo y esa noche no pude dormir.
Seguí con miedo pero haciendo mi vida normal, pues tenía que esperar los resultados de los estudios. No decía a nadie, porque no sabía nada.
Me citaron y me dieron la noticia: era positivo y tendría que sacar más estudios para saber cómo se iba a atacar.
No lo niego, estaba muy triste. Lloraba cuando nadie me veía.
Pero seguía nadando y haciendo mi deporte.
Tenía que asimilarlo y después, poder comunicar algo que no sabía cómo lo iban a atacar.
Me hacía muchas preguntas: ¿Por qué yo?
Me alimento lo más sano que puedo, no fumo, no tomo, no me meto con nadie. ¿Qué hice?
Pero mientras salían los resultados de los exámenes, participé en la carrera vertical en CDMX Torre Aleph, 7 de Junio, 40 pisos, 1,050 escalones y de todas las mujeres quedé en 14o lugar.
Mientras me decían cómo se iba a atacar esa enfermedad, yo aprovechaba los fines de semana para hacer mis actividades deportivas.
Y por supuesto, pedirle ayuda a Dios. Oraba.
El 15 de Junio, día del padre, corrí medio maratón, mi padre me enseñó a correrlo, y se lo dedicaba. Lo había corrido 32 ocasiones y no lo quería dejar de hacer.
Ahí me refugiaba, olvidaba por momentos.
Hubo un día que me desperté pensando que era un sueño, me toque el pecho a ver si se había ido, pero no, cuando sentí la bolita decía ¡no! Pero tenía que luchar por mi vida.
El 28 de junio subí una torre de 75 pisos con 2,536 escalones, quedé en 7o lugar de mi categoría. Cuando subía pensaba: NO ME VAS A VENCER.
Nadie lo sabía, aún seguían los estudios. Cuando me dijeron que necesitaba quimioterapias y todo lo que me iba a suceder. Me sentía muy triste.
A la familia no les decía, pues me iban a preguntar muchas cosas y yo tenía que saber responderles.
El 5 de Julio participé en una justa de natación. Tenía que aprovechar cada momento pues no sabía que iba a pasar con mi vida.
Veía a las compañeras sin cabello, sin pestañas, débiles.
Me explicaron que me iban a poner un catéter para administrar el medicamento, me estaba informando de todo lo que me iban a realizar. Pues llegué a esta justa y a darlo todo. Claro, con sentimientos encontrados.
Llegó el día de compartir, un domingo por la tarde, estaba solo mi familia: mis dos hijos, una mujer y un hombre, y mi esposo. Les dije, estoy enferma, tengo cáncer. Ya sabía cuantas preguntas iban hacer y pues a responder; mis hijos llorando. Lo guardé desde mayo hasta julio, pero primero lo tenía que aceptar.
Mi hijo me invitó a hacer un duatlón, nadar y correr, claro que acepté, pues no sabía lo que iba a pasar después, solo quería disfrutar el momento. Me fue bien.
Al otro día tenía otro evento en el centro ceremonial otomí 999 escalones, un lugar muy bonito.
El 30 de julio me pusieron el catéter y el 31 fue mi primera quimioterapia; llegué al lugar con miedo, cuando entré y vi el panorama de los sillones, los acompañantes de los pacientes, ufff. Ese día una señora tocó la campana, me explicaron que eso se hace cuando terminas las quimioterapias, es un logro.
Me acompañaron mi hijo y mi esposo, salimos tarde de ahí. A las dos horas ya me estaba haciendo efecto el medicamento, las piernas pesadas, náuseas, cansancio. A los tres días tuve mucho dolor de cabeza.
El médico me sugirió cortarme el cabello al hombro y si fui a hacerlo para no sentir tan feo cuando el cabello empezara a caer.
El 15 de agosto decidí cortarme a rapa el cabello, pues días antes se me empezó a caer, lloré mucho. Es terrible.
Por otro lado, existe gente empática, amigas que me han regalado cremas, lápiz para delinear mis cejas. Pero también me ha tocado gente morbosa que quiere ver cómo estás, me refiero a los cambios físicos que he tenido, he escuchado como se chichichean cuando me alejo. Quieren saber que me van hacer, pero no como apoyo, sino solo por saber. Lo he sentido.
El 28 de septiembre hubo una carrera con escalones en Coacalco, dos días antes de mi cumpleaños. Mi entrenador Roberto Velázquez me recomendó ir muy despacio, pues era una carrera demandante; le dije “aunque llegue al último, pero llego", 5km
con 800 escalones. Lo logré no fui la última, ya con 3 quimioterapias.
Platico con Dios cada mañana para darle las gracias por un día más. Valoro tanto el aire, mis pestañas, que me lastime el sol, ver cómo la gente se peina el cabello. Guarde un poco de mi cabello y lo beso cuando lo quiero acariciar.
Mis uñas se deformaron, se pusieron negras, pero las ganas de vivir nadie me las quita.
En las noches despertar con dolores musculares, para pasar al baño y sentir cansancio, pero decirme: orale Judith, vamos. Hablarme, me ha servido.
El 20 octubre me invitaron a caminar contra el cáncer de mama, mi quimio la realizaron el jueves y el domingo ya estaba presente caminando. Con un poco de cansancio, pero quedarme en casa no era muy agradable, cada miembro de la familia tenía cosas que realizar, su vida seguía; no me gusta ser carga y no sabía que pasaría. Por esa razón salía a distraerme, claro luego llegaba a dormir.
Feliz de haber conocido a Mónica de Musas, un ser hermoso que me dijo: Yo también pasé por lo mismo, y mira, ya tengo cabello y pelo por todo mi cuerpo. Llegué a casa muy contenta.
Una amiga me invitó a hacer un HYROX, no importaba el tiempo, era terminar y conocer la disciplina. No importaba mi físico, ella me animaba y me invitó a entrenar con su equipo. Me hizo el favor de inscribirme, era un reto más. Pues a entrenar se ha dicho.
Lo hice en mucho tiempo pero con cinco quimioterapias encima Dios estaba a mi lado y no me ha soltado. Llegó el día y les dije a mis hijos que iba a hacerlo. ¿Vas mamá?, esas fueron sus palabras. Itzyar y su esposo me apoyaron mucho y mi amiga Lizzy. Ellas lo hicieron en parejas y yo sola, para no atrasar a la compañera.
En noviembre fui a la torre más alta de Puebla, 45 pisos 990 escalones, solo quería terminar, el tiempo era lo de menos. Mi entrenador Roberto Velazquez me ha apoyado mucho, bajó a verme y aún estaba subiendo, para saber cómo estaba, fue un gesto invaluable.
El 14 de diciembre, estaba muy contenta pues iba a subir el WTC en la CDMX, Dios me ha permitido estar en las competencias de escaleras, aunque me cuesta trabajo. Pero de ver a mis compañeros, de estar luchando por mi vida, yo no sé cómo iba a estar o si iba a seguir, y no podía permitirme desperdiciar el tiempo en cama. Subir como pudiera esos escalones, aunque tardara mucho, qué importa el tiempo, lo importante es estar, a pesar de todo. Luchar con mis células, hablarme, animarlas. Tengo que estar.
No me importaba mi cara hinchada. Solo quería seguir, estar.
Es terrible cuando tú quieres dar más, pero tu cuerpo está cansado por luchar contra la enfermedad.
Me decía: no sabe con quién se metió este chingado bicho, no puede más que nosotras las células buenas. Y por fin lo logré. Muy despacio pero llegué.
Llegué y me encontré con un banner con mi foto, que decía: NADA TE DETIENE. Fue lo más maravilloso. Lo ví y me dije: "mi niña vas a estar bien" y le di un beso a mi foto.
El 27 de Diciembre estaba muy contenta, terminaba mis 8 quimioterapias, que no fueron fáciles.Toque la campana, me sentía muy feliz; me acompañaron mis hijos y mi esposo, ya no más nauseas, debilidad, eso es sentirse mejor.
Había que seguir aprovechando el tiempo, el 11 de enero del 2026, caminé 5 km.
Lo que continúa es la cirugía, pero no me rindo.
Dios ayúdame.
Hoy fue mi cirugía, el ganglio que me sacaron se fue a patología.
Ahora esperar a las radiaciones. Dios no me ha soltado, sigo aquí.
Por lo pronto ayer fui a entrenar al WTC, claro a mi ritmo.
Llegaron los resultados,
No hizo metástasis y estoy limpia. Cuando el doctor me dió la noticia, lloré, grité; me paré y le di un beso. Gracias doctor. No podía parar de llorar.
Cuando salí del consultorio, me fui moviendo, contoneando. Manejé feliz, con una sonrisa de oreja a oreja. Bendito Dios.
Aún me tienen que dar las radioterapias, yo pensaba que ya hasta ahí, y no.
Estoy contenta pues mi cabello está saliendo; también las cejas; las
pestañas aún no.
Me guardé los resultados por dos semanas. Tenía que asimilar el diagnóstico.
Después, a la primera que le dije fue a Micaela, la amiga que me acompañó a la
biopsia.
El miércoles fui a nadar y logré 1500 metros. Estoy feliz. No estoy nadando rápido, pero la sensación del agua, poder sentirla a la mitad de mi cara; respirar de un lado y luego del otro es algo que disfruto muchísimo.
Dios está conmigo.
Aún no me dan fecha para las radioterapias, pero ya estoy viendo la luz.
El 8 de marzo, fue un súper día pues pude correr 5 kilómetros. Todo el trayecto. Lo cual me hace muy feliz.
Aún no entro a las radios y estoy aprovechando hacer mi deporte.
El médico me dijo que cada paciente es diferente, y por tanto los síntomas. La piel sufre, pero la estoy preparando con cremas, hablo con mis células para que se regeneren.
Me están respondiendo. El organismo es maravilloso, junto con Dios.
Y aquí estoy terminando mis kilómetros, simplemente feliz.
Ya fui al marcaje para comenzar las radioterapias; ¡qué aparato tan impresionante!, me estremeció acostarme ahí. El médico me dijo que ya empiezo la próxima semana.
Entonces a aprovechar el tiempo al máximo,
pues el médico me indicó que no podía nadar, además de una serie de recomendaciones.
Vi que había una competencia de natación justo el sábado y pensé ¿por qué no me inscribo?
Nadé y me sentí muy bien, participé en tres pruebas y dos relevos, me sentía muy contenta pues desde junio de 2025 no había competido…¡y aquí sigo!
Zoe es un proyecto editorial de Opinión 51 que busca contar historias de pacientes de cáncer de mama, sus miedos pero también su motivación y su fuerza. Creemos que las palabras abrazan y acompañan, tu historia puede ser una fuente de esperanza para alguien más.
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