Por Brenda Estefan

Ulrich Siegmund recorrió en scooter los pueblos y ciudades de Sajonia-Anhalt durante las últimas semanas. No eligió cualquier vehículo. Los scooters Simson fueron un símbolo de la Alemania comunista y hoy evocan la nostalgia por la vida en el este antes de la reunificación. Siegmund sabía lo que hacía. Era el candidato de Alternativa para Alemania (AfD), el partido de extrema derecha que ha convertido esa nostalgia y el sentimiento de abandono en banderas políticas.

El domingo, AfD obtuvo ahí 43.8% de los votos, frente a apenas 17.2% de la CDU del canciller Friedrich Merz. Es el mejor resultado electoral de la extrema derecha alemana desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Puede no gobernar porque los demás partidos se niegan a pactar con AfD. Pero lo importante es lo que esta elección nos dice sobre Alemania.

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