Brenda, nuestra invitada Zoé, comparte su testimonio sobre su diagnóstico y tratamiento de cáncer de mama. A cuatro años de su cirugía y continuando en tratamiento, su mensaje final es un llamado urgente a la autoexploración y la prevención, recordando que el cáncer de mama no tiene edad.

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Soy Brenda, soy una paciente que está aún en tratamiento por cáncer de mamá, tengo 52 años, soy ama de casa la mayor parte del tiempo, también soy dentista, pero ama de casa la mayor parte del tiempo. 

Tengo un diagnóstico de cáncer de mamá, aunque lo que en realidad digo es que ahorita estoy en tratamiento por el cáncer, después de la cirugía yo dije “lo tiraron en la basura y ahí se quedó”. 

¿Cómo fue mi diagnóstico? Como el de la mayoría, explorandome. Me sentí esa bolita, fui a que me hicieran un ultrasonido porque eran etapas todavía de pandemia, así que teníamos la cuestión de cómo íbamos a ir a los hospitales o a los servicios de salud para que hicieran la mastografía. De todas formas decidí ir a que me hicieran un ultrasonido con un médico de confianza (un radiólogo que conocía). Me hice el ultrasonido y me dijo que todo estaba perfecto y que nos veíamos en un año. 

Pasó un año y yo seguía sintiendo el nodulito ahí, la bolita y dije no, ahora ya es tiempo de que me haga mastografía, si todo está bien pues hay que seguir con las mastografías que he dejado pendientes. Voy a la mastografía a Salud Digna y al día siguiente me hablan para decirme que necesitan unas imágenes extras. 

Fui por mis resultados y lo primero que veo es que cuando me dan el sobre, en lugar de venir bolitas verdes como las demás compañeras que estaban recogiendo, la mía era roja. ¿Por qué tiene ahí una bola roja? Me fui a abrir mis estudios y se me acerca una chica de ahí mismo para decirme que requiero un ultrasonido extra. Le dije que lo veía con mi oncólogo, que él revisaría mis estudios, pero dejé pasar el tiempo.

A la siguiente semana me llamaron de Salud Digna y me preguntaron que si ya tenía la cita con mi médico. Les comenté que ya lo había visto pero que iba a hacer una cita con otro pero me dijeron que ellos tenían un lugar donde me podían agendar una cita y fue así como llegué a FUCAM.

Me hicieron un ultrasonido, una mastografía y cuando vieron los resultados, me practicaron una biopsia en la misma consulta.

Todo esto fue sin que me cobraran un centavo, Salud Digna se encargó de pagar toda esa primera parte. 

A los 15 días regresé a consulta y sorpresa, ¿no? La doctora me dice, es cáncer.

Estaba conmigo mi esposo y yo me solté a chillar. O sea, a chillar, a chillar, a chillar, a chillar, a chillar, a chillar, porque, lo primero que se te viene a la mente cuando te dicen algo así es, me voy a morir, ¿no? O sea, es lo primerito, al menos yo no pensé en otra cosa.

Pasado un rato, le pregunté a la doctora qué había que hacer y me explicó lo que seguía.

Yo seguí en la chilladera, salí de ese cubículo, me fui un rato al pasillo y ahí estuve, chille, chille, chille, chille, chille, chille, chille. Y mi esposo estaba ahí y puedo recordar que me dijo “déjame estar contigo, déjame acompañarte. Aquí estoy y vamos a hacerlo. 

Pero en ese momento yo no quería que me dijera nada, estaba en negación. 

Y seguí chillando mucho tiempo, pasaban las personas, no me decían nada, solo me tocaban el hombro, me tocaban el brazo, la cabeza, era la forma que tenían de decirte, aquí estamos, ¿no? 

Ya cuando logré tranquilizarme, me pidieron que fuera a los estudios socioeconómicos y de lo que me acuerdo mucho es de la foto nos toman para el carnet, pues bien bonita, porque todos los ojos hinchados, toda despeinada y con toda la carita triste.

Y ahí empezamos, fueron muchos estudios, siempre me explicaban los médicos lo que seguía y me daban muchas probabilidades de éxito. El ánimo te va cambiando y dices, pues vamos, tú nada más dime lo que seguimos haciendo y vamos y vamos y vamos. 

Y pues en ese son de seguir haciendo las cosas, es hasta donde he avanzado el día de hoy ya son cuatro años que voy a cumplir de cirugía, sigo en tratamiento y todo el tiempo algo que ha sido muy importante para mí, a partir del diagnóstico, fue que yo tuve acompañamiento, hubo un grupo que también era de Salud Digna, que ellas se encargaban de darte continuidad, de saber cómo estás, de explicarte cada etapa, cómo te vas a ir sintiendo. 

Nos daban terapias psicológicas y conferencias, creo que esa parte fue la que me ayudó mucho. El apoyo de mis hijos, el apoyo de mi esposo, hasta la fecha seguimos juntos yo llevo con él casi 34 años y su apoyo ha sido incondicional, de verdad, incondicional, mis hijos fueron los que me cuidaron después de la cirugía y se involucraron bastante y además, nos hicimos muy unidos como familia.

Le agradezco a Dios, a la vida, al universo, el seguir teniendo las oportunidades de seguir avanzando y lo que yo les digo aquí a ustedes y a las chicas que yo me encuentro en el camino, pues tóquense, tóquense, porque la verdad es que esos nódulos, o esas bolitas que llegan a salir, no tienen edad yo sé que la chiquilla más pequeña que ha tenido cáncer de mamá, es de 9 años. Así que hay que explorarse, no importa que tengas 15, 13, hay que explorarse, hay que aprender a hacerlo, hay que buscar el apoyo para que nos enseñen a hacerlo y no dudar en decir, me sentí esta bolita, esta bolita no la tenía este mes, o la de acá tampoco, es mejor que nos digan, solo es grasita, o que lo descubran en una etapa muy pequeña, como en mi caso, esa bolilla era de centímetro y medio, entonces, estaba solamente ahí, así que yo creo que eso es la prevención, el conocerte, el explorarte, el evitar tener miedo de decir, tengo esto, ir a los lugares adecuados desde ya, no te esperes, si tienes tú menos de 40 años, que ahora te dicen los doctores, pues tus ultrasonidos y tus exploraciones, más de 40, pues tus mastografías y dar seguimiento y hacer esto como un círculo de voz, corre la voz. A tu compañera recuérdale, a tu hermana recuérdale, a tu madre recuérdale, a tus hijos también recuérdales, porque también esto es en hombres, no solo en mujeres, así que aquí seguimos haciendo las cosas, vamos adelante y pues cuídense mucho.


Zoe es un proyecto editorial de Opinión 51 que busca contar historias de pacientes de cáncer de mama, sus miedos pero también su motivación y su fuerza. Creemos que las palabras abrazan y acompañan, tu historia puede ser una fuente de esperanza para alguien más.

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