Por Claudia Pérez Atamoros

Las conversaciones me dicen mucho, casi tanto como leer cada mañana a las columnistas de opinión. Entre unas y otras siempre encuentro preguntas por descifrar, recuerdos que desempolvar y muchas cuartillas todavía por escribir.

La lectura de Leer la ceja, de Edmée Pardo, me llevó al espejo. Y al recuerdo. Dos pequeñas franjas de pelo pueden modificar un rostro entero, con la intervención de una enemiga disfrazada de cosmetóloga o sin ella. Pero hay dos clases de cejas de las que se habla menos.

SUSCRÍBETE PARA LEER LA COLUMNA COMPLETA...

Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.