Por Dayana Aronovich*

Cuando fundamos U Can, mi hermana Dafna y yo, en 2020, jamás imaginé que una conversación en nuestra sala, unos cuantos productos y una inversión muy modesta terminarían llevándonos a mercados como Alemania, Francia, Italia y España.

Si alguien me hubiera dicho hace cinco años que estaría revisando estrategias de distribución en Europa, probablemente habría sonreído con incredulidad. No porque no creyera en el proyecto, sino porque emprender ya es suficientemente complejo dentro de tu propio país; hacerlo al otro lado del mundo implica enfrentar niveles completamente nuevos de incertidumbre.

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Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.