Por Laura Pérez Cisneros

Todavía guardamos ese grito de felicidad. Cuando llega el gooooool, viene una explosión en el alma: lo gritas, lo vives, lo celebras y hasta lo lloras. Es que te sale el orgullo de ser mexicanos. Qué bonito eres, México, cuando ríes, cuando los brazos se unen para hacer volar a alguien, cuando, sin saber a quién tienes al lado, lo besas, le sonríes, lo haces tu compa, lanzamos el beso de tres porque lo nuestro es ser generosos…

Qué bonito te ves, México, porque esta selección sacó nuestra esencia, porque a nosotros nos gusta cantar, bailar. ¿Por qué? Pues porque sí, porque se nos da la gana. Qué bonito eres, México, porque tus brazos rodean no solo a los tuyos, sino a los que vienen a nuestra tierra de paso, de Corea, de Japón, de Irán, de Colombia. Qué bonito eres, México, porque tu generosidad no conoce límites. Qué bonito eres, México, porque nuestros héroes saltan a la cancha y se la juegan con todo; porque ves a un niño de 17 años: Morita. Morita, sin miedo a nadie, hacer jugadas de ensueño; porque te rompe la emoción cuando ves el orgullo con el que cantan su himno Quiñones y Fidalgo, aunque de cuna no nacieron aquí. Como la canción de Luismi, ellos llevan a México en la piel. Porque ni en el 15 de Septiembre cantar el himno nos ha quebrado la voz y nos ha hecho llorar.

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