Por Fátima Masse

Este junio, México está literalmente bajo los ojos del mundo. El Mundial ha traído cámaras, visitantes y una presión inédita por mostrar la mejor versión de nuestro país. Y, este mes es aún más especial, porque en esas mismas calles donde se celebran los goles, miles de personas marchan para pedir algo mucho más básico: que se les vea. No como turistas o aficionados, sino como ciudadanía con derechos. La pregunta es si las empresas están conscientes de ello y están tomando decisiones en la dirección correcta.

Este 2026, a diferencia de años anteriores, se espera que las marchas del orgullo tengan un mayor alcance incluso fuera de la Ciudad de México. El movimiento ha madurado, se ha extendido y se ha consolidado de una forma más estratégica a través de la Alianza Nacional de Marchas LGBT+ de México.

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Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.