Por Gabriela Sotomayor

La inauguración del partido no defraudó. Fue una gran muestra de color, de fiesta, de nuestra música, de nuestros colores, de nuestra natural tendencia a la alegría. Lo que decepcionó y fue, para mi gusto, un gran fracaso, además de una enorme decepción, la ausencia de la presidenta Claudia Sheinbaum en la ceremonia inaugural del Mundial de Futbol 2026.

La excusa, o el pretexto, que puso la presidenta para no asistir es que la iban a “abuchear”… me pregunto si la doctora tiene una bola mágica para saber eso, pero incluso si temía un terrible abucheo, su papel era representar a una nación en una fiesta del futbol que para México es una religión. El país se quedó sin su líder en uno de los días de fiesta más grandes para el país. Y no solamente para el país, sino también para el Estadio Azteca porque se alcanzó el récord de albergar por tercera ocasión un partido inaugural, ganándole así al coloso de Maracaná en Brasil.

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