Por Ivabelle Arroyo
¿Eres de los que están hartos del crecimiento en el número de motos en la Ciudad de México? Te tengo una mala noticia: ese crecimiento no se va a detener. Lo que sí podemos es arreglar la convivencia. Por cierto: yo ando en moto en la ciudad y quiero contarte mi perspectiva. Empiezo con un día normal. Detener mi motocicleta al mediodía en Insurgentes Sur y Barranca del Muerto, por ejemplo, implica someterme a una experiencia bastante intensa. Mientras los automovilistas esperan dentro de sus burbujas climatizadas, yo tengo el motor calentándome las piernas, casi 200 kilos que sostener en equilibrio y los ojos buscando frenéticamente una mancha de aceite, un bache o una portezuela que se abra de pronto.
Ah, pero llegaré antes. Encontraré estacionamiento barato o gratis y habré gastado muchísimo menos.