Por Yohali Reséndiz
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Han pasado más de 48 horas desde que Claudia Tacoronte Aguilera fue asesinada en Cuautla, Morelos. Tenía 21 años, nacionalidad española, estudiaba Educación Infantil en la Universidad de Granada y llegó a México para realizar una estancia académica en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM).

La noche del sábado 12 de septiembre su vida terminó violentamente en las inmediaciones de la Casa de la Cultura de Cuautla.

Su feminicidio ha acaparado medios nacionales y extranjeros, además de una investigación exhaustiva de la Fiscalía de Morelos bajo protocolo de feminicidio. En las primeras horas comenzaron a circular en redes sociales extractos de videos y comentarios de ciudadanos asegurando reconocer al hombre captado en imágenes, solo que la IA volvió a hacer lo suyo y el rostro de un hombre en bermuda color caqui y playera blanca con un logo de Under Armour, tenis negros y lentes oscuros, montado en una bicicleta que se robó de una tienda de conveniencia, no era el verdadero, pero se compartía.

El fiscal Fernando Blumenkron informaba que permanecían abiertas distintas líneas de investigación.

Luego vino un mensaje a esta periodista: “Lo conozco”. Ahí entró el periodismo de investigación, el hilo conductor apareció tras hacer la primera pregunta.

Hoy sé que se llama Francisco Xavier Menéndez, que la madre de sus hijos se llama Teresa y que las cosas que roba las guarda en una casa con fachada color melón en la colonia Zapata, en Cuautla, Morelos. Hoy sé que es fan del Hombre Araña y de Iron Man y que la casa tiene dos entradas y salidas distintas.

“Ese sí es él, él es ‘El Paco’ o ‘El Trompas’. Ya es tiempo de que se haga justicia”, me dijo un ciudadano por mensaje directo, confirmando otros datos que aún no puedo revelar.

Ahora sí, los habitantes de Cuautla comenzaron a identificarlo, ahora sí se parecía. Bastaron unos minutos para recuperar varias fotografías y su cuenta de FB, en la que los datos de “El Paco” se reconfirmaban.

El robo de la bicicleta ocurrido ese mismo sábado se confirmó por dos ciudadanos que vieron el hecho.

Luego vino una coincidencia. La ropa. Los tenis, la bermuda, el color, las facciones y los lentes.

Como cada nota tan dolorosa y de este calibre, han comenzado también los mensajes agresivos en contra mía por publicar su rostro, pero ¿cómo se reconoce a alguien si yo difuminara su cara? ¿Cómo lo reconocerán si va en un autobús junto a usted? Además, yo estoy anteponiendo que es presunto, aunque estoy segura de que es él. Es quien le arrancó la vida a Claudia.

Sí, sí, ya sé que una cosa son pistas y otra las pruebas, y a la Policía de Investigación le toca confirmarlo, detenerlo y presentarlo.

Soy periodista y durante años he dado seguimiento a feminicidios y he buscado información que permita localizar a probables responsables y, lo acepten o no, esa experiencia también me ha enseñado algo: investigar no es copiar datos y subirlos a la red.

No basta con que una fuente diga un nombre, hay que verificarlo.

La intuición periodística sirve para saber dónde mirar, las preguntas son el inicio, la investigación dura horas, la búsqueda de respuestas es infinita y, finalmente, la confirmación.

¿Quién es? ¿De dónde salen las fotografías? ¿Cuándo fueron tomadas? ¿Corresponden a la misma persona? ¿Existe más de una fuente que lo reconozca? ¿Coincide realmente con el hombre de los videos? ¿Dónde fue visto por última vez? ¿Qué dato puedo comprobar? ¿Cuál todavía no? Eso es investigar.

Durante todos estos años buscando a probables feminicidas he aprendido también a confiar en mis fuentes. Muchas han llegado a mí después de leerme y observar durante mucho tiempo mi trabajo, otras se acercan porque tienen información, pero tienen miedo de entregarla públicamente, no confían en la autoridad y esa confianza implica una responsabilidad enorme. Las fuentes abren puertas, la ineptitud, la torpeza y la insensibilidad las cierran.

Como periodista se averigua hasta llegar al fondo. Confiar en una fuente no significa creer ciegamente. Todo se cruza, se confirma y, como la policía, se abren varias líneas por comprobar. Ese es el trabajo de nosotros los periodistas: buscamos respuestas.

Mi fuente me hizo llegar fotografías y datos de un hombre que aseguraba reconocer. Mi responsabilidad no fue convertir ese mensaje en una acusación, sino investigar.

Nosotros no somos Ministerio Público y no estoy obligada a creer en un comunicado oficial.

Me he arriesgado a publicar demasiado rápido, sí. Puede señalarlo injustamente también. Pero mi información corroborada está coadyuvando a encontrar a alguien buscado por la Fiscalía de Morelos.

Por eso, preguntar al final de mis notas “¿lo reconoce?” o “¿conoce su paradero?” no es un delito.

Se puede estar indignado. Se puede sentir miedo, pero no se puede ser cobarde ni para denunciar ni para publicar.

Esto no es una investigación paralela en Facebook, X, WhatsApp o grupos vecinales, es una investigación seria y necesaria.

El fiscal Fernando Blumenkron ha señalado que no se descarta ninguna línea. Inicialmente se habló de un posible robo, pero también informó de otros indicios que debían investigarse. La Fiscalía ha solicitado videos, realizado entrevistas y pedido colaboración federal, eso lo hace la autoridad.

Solo que el reloj sigue marcando las horas.

Una persona puede cambiarse de ropa en minutos, cortarse el cabello, pintárselo, abandonar una colonia en una hora y salir de un municipio en minutos con ayuda de quien lo ama. Es por eso que cada hora cuenta.

Claudia no será parte de una estadística de extranjeros asesinados en México sin justicia.

Ella cruzó el Atlántico para estudiar, su intercambio académico en Morelos apenas comenzaba, vino a aprender y su familia y amigos ansían justicia desde miles de kilómetros de distancia.

México está siendo observado. El mundo está esperando a que demos resultados. Morelos está en medio y yo estoy muy cansada de cubrir feminicidios con impunidad y de que mi país siga siendo visto como el lugar donde miles de crímenes de odio terminan sepultados entre expedientes, silencio y olvido.

Ni una más.

✍🏻
periodismoatodaprueba@gmail.com / @yohaliresendiz

Las opiniones expresadas son responsabilidad de sus autoras y son absolutamente independientes a la postura y línea editorial de Opinión 51.


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