Por Julieta del Río*

La inteligencia artificial y las plataformas digitales ya forman parte de nuestra vida cotidiana. Nos informan, conectan, entretienen y transforman la manera en que nos relacionamos. Sin embargo, también plantean una responsabilidad que no podemos evadir: garantizar que la tecnología no se convierta en una vía para vulnerar los derechos, la privacidad y la seguridad de las personas, particularmente de niñas, niños y adolescentes.

El pasado 14 de octubre, la presidenta Claudia Sheinbaum firmó el Decreto sobre entornos digitales seguros para niñas, niños y adolescentes, publicado en el Diario Oficial de la Federación. Entre sus disposiciones, destacan las obligaciones de las plataformas digitales para impedir que las personas menores de edad accedan a contenidos relacionados con el abuso y la explotación sexual, la violencia, el acoso, los discursos de odio, el extremismo violento, el suicidio y las autolesiones, o que reciban recomendaciones algorítmicas que los expongan a este tipo de materiales.

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