Por Laura Carrera 

Leí los nuevos lineamientos que la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones puso a consulta pública para “proteger los derechos de las audiencias”. En el papel suena bien: nadie está en contra de que la gente reciba información veraz o de que haya códigos de ética en la radio y la televisión. El problema empieza cuando uno lee la letra chiquita y descubre qué tipo de protección están ofreciendo.

Los lineamientos obligan a los medios a poner plecas, cortinillas o avisos que separan, letra por letra, dónde termina una noticia y dónde empieza una opinión. Y quien decide si cumplieron bien esa separación —y quien puede multarlos si no— es la misma autoridad que redactó la regla. Dicho de otra forma: el gobierno se está proponiendo como árbitro de qué es información y qué es opinión, y como juez de si un medio fue lo suficientemente “veraz”.

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Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.