Por Laura Pérez Cisneros
Dolor, muerte y esperanza conviven entre los escombros que han quedado en la zona de La Guaira, azotada por los peores terremotos de su historia reciente, que dejaron al descubierto también la corrupción de la época chavista.
Venezuela, tierra alegre y amorosa, que no se rinde, que ha soportado sobre sus espaldas a dos dictadores, Hugo Chávez y Nicolás Maduro, ha sido esa madre que, con el corazón roto, ha tenido que dejar ir a sus hijos porque en su tierra no les pudo dar una mejor vida. Ha sobrevivido estos años con familias rotas, unas separadas y otras divididas. En una videollamada, antes del saludo, se escucha una palabra cargada de fe: “Bendición”. Aún a kilómetros de distancia, hay historias que compartir.
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