Por Sandra Romandía
Hay una tentación recurrente cuando se habla de seguridad pública: celebrar que bajan los homicidios y dar por hecho que la violencia retrocede. Pero hay estados donde la realidad se niega a caber en una sola estadística. Guanajuato es uno de ellos.
La investigación que publicó ayer EMEEQUIS, realizada por nuestro compañero Miguel Ángel Teposteco Rodríguez, obliga a mirar donde normalmente nadie quiere hacerlo: debajo de la tierra.
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