Por Lillian Briseño
Cada 10 de junio, la Ciudad de México se ve obligada a mirarse en el espejo retrovisor.
Recordar la Matanza del Jueves de Corpus de 1971 —el doloroso Halconazo— nunca ha sido un mero ejercicio de nostalgia académica, sino una necesidad de supervivencia civil.
SUSCRÍBETE PARA LEER LA COLUMNA COMPLETA...