Por María del Carmen Alanis

Hace unos días vi una imagen que no he podido sacar de mi cabeza. En una manifestación, las fotografías de personas desaparecidas aparecían impresas con el formato de las estampas de los álbumes del Mundial.

Era una forma dolorosa y poderosa de llamar la atención. Mientras el país y buena parte del mundo vuelcan su mirada sobre la mayor fiesta deportiva del planeta, miles de familias mexicanas siguen buscando a sus hijos, a sus hijas, a sus madres, a sus padres, a sus hermanas y a sus hermanos.

Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.