Por Pamela Cerdeira

En el último mes hemos escuchado de los casos de bebés fallecidos en dos hospitales del IMSS en Durango y Jalisco. En el Hospital General de Zona número 1 de Durango murieron cinco recién nacidos, cuatro de ellos dieron positivo a la bacteria Klebsiella pneumoniae, aunque las autoridades todavía investigan si fue la causa de sus muertes. En el Hospital de Gineco-Obstetricia del Centro Médico Nacional de Occidente, en Guadalajara, al menos 18 familias han reportado la muerte de sus bebés durante los últimos siete meses, en medio de brotes de Klebsiella pneumoniae y Candida albicans. No todos los fallecimientos han sido atribuidos a estas infecciones. En los dos hospitales las historias comparten patrones: madres de familia que denuncian malas condiciones de higiene, bebés que fallecieron después de contraer infecciones y autoridades que anunciaron investigaciones cuando las historias comenzaron a hacerse públicas.

Las contradicciones entre las autoridades tampoco tardaron en aparecer. Mientras el IMSS aseguró que los brotes habían sido notificados a las autoridades sanitarias, el secretario de Salud de Jalisco, Héctor Raúl Pérez Gómez, declaró que no había recibido ninguna notificación por parte del instituto. Después de que los casos se hicieron mediáticos, el IMSS destituyó a su delegada en Durango y separó de sus cargos a directivos del hospital de Guadalajara. Y es que basta una historia para que el resto se anime a contar la suya.

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