Por Sandra Romandía

La política mexicana tiene una particularidad: mientras los partidos anuncian unidad, sus principales batallas suelen librarse dentro de sus propias filas. Y rumbo a 2027, algunas de las disputas más interesantes no están ocurriendo por las gubernaturas, sino por los ayuntamientos de ciudades que concentran actividad económica, presupuestos importantes y estructuras electorales capaces de influir en el futuro político de sus estados. Reynosa, Hermosillo y Chihuahua capital ofrecen tres escenarios distintos para Morena: la sucesión de un grupo que lleva años gobernando, una designación que ya provocó inconformidades y una competencia interna en una ciudad donde el PAN conserva una ventaja considerable.

Comencemos por Reynosa, Tamaulipas, una de las plazas fronterizas más importantes del país por su actividad maquiladora, comercio internacional y conexión con Texas. Ahí, Carlos Peña Ortiz deberá entregar la presidencia municipal al concluir su periodo, mientras el grupo político construido alrededor de su madre, la senadora Maki Ortiz, busca mantener una influencia que se remonta a 2016. La sucesión importa no solamente por el presupuesto municipal y su peso electoral, sino porque Tamaulipas renovará la gubernatura en 2028 y cualquier proyecto estatal necesita considerar la fuerza política de Reynosa.

Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.