Por Laura Pamela Sandoval*

En 2025 el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial concedió 988 patentes a  personas titulares de nacionalidad mexicana, la cifra más alta desde que se lleva registro  en el país, y de ese récord histórico 61 corresponden a invenciones  desarrolladas por mujeres. Es una de cada dieciséis. Las demás se reparten entre 505 de  equipos mixtos, que son cinco de cada diez, y 422 de hombres, algo más de cuatro de cada  diez, según el desglose que el propio instituto difundió en abril. Si el número te parece  pequeño para un país donde las mujeres sostienen una porción enorme de los negocios  que abren y cierran cada año, tienes razón, aunque el dato que de verdad explica algo está  en otra parte del mismo comunicado, en la columna que responde quién resultó titular de  esas patentes. 

De las 988, un total de 407 quedaron en manos de instituciones de educación superior y  250 en institutos de investigación, de modo que dos de cada tres patentes concedidas el  año pasado pertenecen a la academia. Las personas inventoras independientes se llevaron  187 y las empresas apenas 144, que es una de cada siete. Cuando una investigadora  desarrolla algo patentable dentro de su universidad, firma como inventora y la  universidad aparece como titular. El reconocimiento es suyo, el derecho patrimonial es  de la institución. Puede publicarlo en su currículum, puede presumirlo en el informe  anual de su cuerpo académico y puede contarlo en una conferencia del 8 de marzo, pero  no puede licenciarlo, no puede venderlo y no puede dejárselo a nadie.

Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.