Por Paz Austin

La primera imagen que guardo de esta Guelaguetza no es un vestido bordado ni una danza.

Es una mujer de piel negra, vestida con el orgullo de sus raíces afromexicanas, de pie frente a Oaxaca, recordándole al país entero quién es y qué representa.

Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.