Por Rosa Covarrubias
Siempre he pensado que aquellas personas que corren un maratón son unos locos con una resistencia al dolor extraordinaria, pero quienes lo terminan simplemente son unos locos extraordinarios. No importa el nombre ni el tiempo que tarden en cruzar la meta: son personas que se ganan mi respeto y admiración por el simple hecho de correr poco más de 42 kilómetros en un solo día.
Como dato curioso, solo el 1 % de la población mundial ha corrido alguna vez en su vida un maratón. Yo no pertenezco a ese selecto grupo.
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