Por Stephanie Henaro Canales
Los mapas engañan y, mientras durante décadas buscamos la frontera entre Estados Unidos y China en el Pacífico occidental —específicamente en Taiwán, el mar Meridional de China y Japón—, esta semana basta mirar desde Arizona hasta Perú para descubrir que estamos mirando el mapa equivocado.
En Arizona, Estados Unidos continúa con sus planes para hacerle frente a un mundo que habla en términos de regionalización: instala centros de producción de semiconductores para reducir su dependencia tecnológica de Asia. Y aquí es donde entra México. Aprovechando su geografía, busca integrarse a esa industria mediante la creación de cadenas de proveeduría transfronterizas, la formación de talento especializado y convenios académicos con la Arizona State University. Pero, mientras esto ocurre en el norte, en el sur del continente —a 80 kilómetros de Lima— las grúas azules de COSCO dominan Chancay, un megapuerto de 1,300 millones de dólares que conecta directamente a Sudamérica con Asia.
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