Por Rosenda Ruiz

Hace poco, mientras scrolleaba (neologismo para describir el gesto de pasar historias con el dedo en el celular, del inglés scroll) en Instagram, vi un video con aparadores donde chicos y chicas miraban sus celulares dentro de una casa. Leí qué ocurría: era una creator house, es decir, casas o espacios residenciales donde creadores de contenido e influencers viven y colaboran. También existen centros operados por plataformas —como TikTok— con estudios de livestreaming donde las marcas reúnen o contratan a creadores para campañas y activaciones.

¿Edificios llenos de influencers a los que marcas o personas acuden para generar audiencia? Me quedé boquiabierta. El like reina: esa validación social —qué consumir, qué ponerse, a dónde ir, qué shampoo comprar— se ha instalado en miles de millones de personas. La validación importa.

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Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.