Por Sandra Romandía

La historia comenzó con dos perros mestizos.

Facundo y Braulio caminaban por la colonia Roma acompañados por su niñera, una tarde cualquiera de junio. Uno parece una mezcla improbable entre maltés y poodle; el otro, un perro rescatado que guarda cierto aire de golden doodle miniatura. Ninguno de los dos sabía que terminarían involucrados, de manera involuntaria, en una discusión nacional sobre política, periodismo, prejuicios y redes sociales.

Mientras paseaban cerca de mi casa, la persona que los llevaba reconoció a un personaje público y me envió una fotografía. Era Andy López Beltrán caminando por la calle, acompañado de otra persona.

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