Por Sonia Garza González*
En el ecosistema emprendedor actual, la velocidad no lo es todo, aunque pareciera; la dirección y la capacidad de adaptación son las verdaderas claves de la supervivencia. Muchos negocios nacen con una gran idea, pero mueren en la rigidez de sus propios procesos. Para transformar una empresa y llevarla al siguiente nivel, no basta con trabajar más duro, es imprescindible implementar una filosofía de mejora continua, respaldada por un liderazgo abierto a la crítica.
La mejora continua es un enfoque filosófico y de gestión empresarial que busca optimizar constantemente los procesos, productos o servicios de una organización. Lejos de entenderse como una reingeniería, se trata de comprender la premisa de que siempre hay margen para hacer hoy las cosas un poco mejor de lo que se hicieron ayer.
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