Por Stephanie Henaro Canales

El tiempo es oro y lo que está ocurriendo deja lecciones para México, que a lo mejor debería estar usando su tiempo como China. Porque mientras las tasas de fecundidad están bajando en ambos países, los chinos se están preparando para compensar el impacto que esto va a tener en su fuerza laboral con inteligencia artificial, mientras que  México corre el riesgo de perder su bono demográfico sin haber construido una ventaja tecnológica que lo sustituya.

Los datos del INEGI publicados este mes, retratan una transformación profunda. La tasa global de fecundidad mexicana pasó de 2.07 hijos por mujer en 2018 a 1.60 en 2023, por debajo del nivel de reemplazo generacional, y aunque detrás de estas cifras hay una buena noticia, porque quiere decir que más mujeres estudian y tienen mayor poder de decisión, no se debe perder de vista que el país parece avanzar hacia una nueva realidad demográfica sin haber preparado suficientemente su economía para ella.

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