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Otra vez los albañiles…
Decidí quedarme y fue una gran decisión porque todos los días me recordaban lo afortunada que era.
La vida que no elegí también me enseñó quién soy
Primero había que sobrevivir y después, si quedaba espacio, pensar en aquello que realmente nos hacía sentir vivos.
Leer las corrientes
“Bajo el agua desaparece la ilusión de control. La respiración se vuelve consciente, el cuerpo recuerda su fragilidad y el silencio adquiere una densidad distinta.”