Por Yohali Reséndiz

Hace unos días, durante la ceremonia de entrega de reconocimientos Pergamino a la Libertad de Expresión 9na edición, que se otorgan a través de Grupo Radiofónico Medios entre periodistas, me volví a encontrar en algo que me ha incomodado profundamente desde hace tiempo. 

Y es que, como gremio periodístico, pasamos la vida hablando de todos, pero muy pocas veces hablamos de nosotros y quizá ya es hora.

No, no lo escribo para convertirnos en la noticia, ni para ponernos en el centro, sino porque esta conversación se ha pospuesto durante demasiado tiempo.

¿Cómo estamos?

Por ello, les invito a responder esta encuesta. Un ejercicio interesante que necesita honestidad.

Y claro, para responder debemos ser honestos: al gremio periodístico le falta algo. Nos falta reconocernos, mirarnos y preguntarnos cómo estamos antes de preguntarnos qué está pasando porque sabemos quién ganó una elección, quién perdió en el poder, quién fue detenido y por qué pero no sabemos cuántos colegas están enfermos.

Ni cuántos trabajan sin seguridad social.

Cuántos siguen rentando después de décadas de trabajo.

Cuántos tienen un plan de retiro.

Cuántos viven con ansiedad.

Cuántos se sienten solos.

Cuántos han pensado, o incluso decidido, abandonar esta profesión que tanto aman porque su sueldo no le alcanza para lo mínimo básico. 

Y quizá lo más duro es que tampoco sabemos cuántos colegas necesitan ayuda.

Porque nos hemos acostumbrado a correr, a cubrir, entregar, transmitir y publicar, a veces sin comer o medio comer, durmiendo poco o lo básico y, en ocasiones, incluso continuamos trabajando enfermos. Vamos sobreviviendo. Y es en esa carrera permanente ha sido donde olvidamos mirarnos, reconocernos y acompañarnos.

Preguntarnos algo tan simple como:

¿Cómo estás, periodista?

Hace unos días expresé en mi discurso algo que sigo sintiendo profundamente desde hace tiempo:

“Anhelo que algún día aprendamos a unirnos más.

A acompañarnos más.

A cuidarnos más.

Porque bastante difíciles son ya las angustias propias de la vida como para enfrentarlas solos.

Ojalá llegue el día en que ningún periodista tenga que preocuparse por cómo sobrevivirá cuando termine su carrera.

Ojalá lográramos construir un gremio capaz de ofrecer respaldo, respeto y dignidad a quienes dedicaron su vida a informar.

Un gremio donde el retiro no sea sinónimo de abandono.

Un gremio donde exista tiempo para volver a mirar el mundo.

Para abrazar a quienes amamos incluso a tiempo, en el honroso retiro, viajar, descansar y disfrutar todo aquello que nos perdimos mientras estábamos ocupados contando la historia de los demás.

Porque, al final de cuentas, detrás de cada nota, transmisión, fotografía e investigación hay un ser humano. Y quizá el mayor reto de nuestra profesión no sea solamente contar la historia de los demás, sino aprender a cuidar también la nuestra.”

Porque no solamente se trata de las agresiones contra periodistas.

Sino de lo que enfrentamos todos cotidianamente: el colega que se enfermó y desapareció sin dejar rastro.

Del reportero que fue despedido después de entregar los mejores años de su vida.

Del camarógrafo que sigue trabajando con dolor porque no puede darse el lujo de descansar.

O del fotógrafo que nunca tuvo vacaciones.

Del editor que tiene más de dos empleos para sobrevivir. 

Quizá del corresponsal que paga sus coberturas de su propio bolsillo para darse a conocer. 

De quienes envejecen en silencio mientras todos seguimos mirando hacia otro lado.

Por eso creo que el reto más importante del periodismo mexicano no es solamente defender la libertad de expresión.

También es aprender a reconocernos.

A construir memoria mientras estamos vivos.

A acompañarnos antes de que sea demasiado tarde.

A entender que detrás de cada firma, fotografía, micrófono y transmisión hay una persona con miedos, enfermedades, sueños, retos, preocupaciones, metas, familia e historia.

Así que creo que la conversación más importante que podemos iniciar hoy no tiene que ver con el poder, sino con nosotros.

Porque durante años hemos contado las historias de México.

Y quizá llegó el momento de sentarnos un instante, mirarnos a los ojos y preguntarnos algo que parece sencillo, pero que puede cambiarlo todo:

¿Cómo estás, periodista?

Da clic aquí: Diagnóstico nacional por la dignidad periodística.


audio-thumbnail
Audiocolumna
0:00
/258.408
✍🏻
@yohaliresendiz

Las opiniones expresadas son responsabilidad de sus autoras y son absolutamente independientes a la postura y línea editorial de Opinión 51.


Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.