¡Buenos días! Hay debates que trascienden las leyes porque terminan definiendo la forma en que una sociedad conversa consigo misma.

La consulta pública abierta por la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones sobre los nuevos Lineamientos Generales para la Protección de los Derechos de las Audiencias colocó sobre la mesa una discusión mucho más amplia que la regulación de la radio y la televisión. En realidad, nos obliga a preguntarnos cuál debe ser el papel del Estado frente a los medios de comunicación, dónde termina la protección de los derechos de las audiencias y dónde podría comenzar la intervención sobre las decisiones editoriales.

Por ello, en Opinión 51 reunimos distintas voces para analizar esta propuesta desde perspectivas complementarias.

Edmée Pardo parte de una idea sencilla pero poderosa: la mejor defensa de las audiencias no está en un reglamento, sino en formar lectores, escuchas y espectadores capaces de ejercer su propio juicio crítico frente a la información. Desde una perspectiva jurídica, Pamela Sandoval pone el foco donde, a su juicio, se encuentra el verdadero problema: no en la existencia de los derechos de las audiencias, sino en quién tendrá la última palabra para determinar si un medio los vulneró.

A partir de esta idea, Pamela Cerdeira señala que no debe asustar que las audiencias tengan un lugar en donde emitir sus quejas y que sus respectivos defensores puedan hacer una evaluación y reparar daño alguno, si es que existió. Lo preocupante viene después.

Lourdes Encinas Moreno cuestiona la premisa que subyace al proyecto: asumir que las audiencias necesitan que el Estado les indique dónde termina un hecho y dónde comienza una opinión, una lógica que, advierte, puede abrir la puerta a la autocensura.

Para Bibiana Belsasso, el contexto tampoco puede ignorarse. En un país donde ejercer el periodismo sigue siendo una actividad de alto riesgo, considera preocupante que, en lugar de fortalecer las garantías para informar con libertad, se impulsen mecanismos que podrían incrementar la presión sobre los medios.

Ivabelle Arroyo lleva la discusión a un plano más profundo al preguntarse qué significa realmente "proteger" a las audiencias. Su respuesta distingue entre ciudadanos a quienes se les garantizan derechos y ciudadanos a quienes el Estado decide tutelar.

La censura contemporánea rara vez se presenta como censura; suele avanzar mediante mecanismos administrativos y regulatorios que, bajo la apariencia de proteger derechos, terminan limitando la libertad de expresión, sostiene María Emilia Molina.

El especial abre con una reflexión colectiva de las integrantes del Consejo de la Asociación Mexicana de Comunicadores (AMCO), quienes reconocen la necesidad de combatir la desinformación y los contenidos manipulados con inteligencia artificial, pero advierten que ese objetivo no debe traducirse en mayores facultades del Estado para intervenir en las decisiones editoriales ni en un riesgo para la libertad de expresión.

En una democracia, proteger derechos y preservar libertades nunca debería convertirse en una disyuntiva. Precisamente por eso resulta indispensable discutir estos lineamientos antes de que concluyan la consulta pública el próximo 21 de agosto.

Porque las reglas que hoy se diseñen para regular la conversación pública podrían definir durante muchos años la relación entre el poder, los medios y la ciudadanía.

El poder que ya tienen las audiencias

“Hoy, con la promesa de la protección de derechos, envuelven una amenaza de censura.”

Infantilizar a las audiencias

“Si el objetivo fuera realmente proteger a las audiencias, el primer paso sería tratarlas como personas con capacidad de discernimiento.”

Derecho de las audiencias ¿Defensa o exceso de regulación?

“La falta de definiciones precisas sobre qué constituye información falsa o descontextualizada abre un margen de discrecionalidad que conviene cerrar antes de la versión final.”

El límite de la autorregulación en materia de Protección de  los Derechos de las Audiencias 

“Las audiencias merecían por fin un mecanismo que hiciera exigibles sus derechos.  Merecen también que ese mecanismo no dependa de quién ocupe la Comisión en cada sexenio”

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Manual para fabricar audiencias estúpidas

“En México estamos a punto de fabricar por ley a la audiencia más tonta del mundo.”

Leer con libertad

“Leer, escuchar y ver con libertad es haber aprendido que la responsabilidad de pensar nunca puede delegarse…”

La nueva estrategia  para censurar

“Es muy preocupante que, después de una serie de reformas que han concentrado cada vez más poder en el Estado, ahora se pretenda avanzar sobre los medios de comunicación.”

Cuando la censura cambia de nombre

“La censura del siglo XXI rara vez anuncia su llegada. Casi siempre entra por la puerta de las mejores intenciones”.

En el espacio de eLe.
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